Miserables os digo,
Mil veces miserables.
Nos habéis condenado, miserables.
Nos habéis robado sueños y ahora,
que ya no os queda nada,
preguntáis la razón del odio.
Veo trenes al alba
repartiendo esclavos que dormitan,
veo esclavos limpios
anhelando tiempo que perder
o que ganar, da igual ante todo.
Leo periódicos vomitando excusas,
pero lo cierto es que no os importa
tambalear andamios donde se agarran,
desesperados,
ancianos que sólo quieren ya recuerdos.
Escupo a vuestra corbata, a vuestra mujer,
a vuestros niños bilingües de colegio francés.
Temblad, temblad.
Que no será a nosotros a quien nos llore el pulso
ante el inevitable disparo.
sábado, 29 de agosto de 2009
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